viernes, 11 de diciembre de 2015

jueves, 3 de diciembre de 2015

El dios Neptuno y las tormentas 



Había una vez un dios griego llamado Poseidón, que reinaba sobre todos los mares. Poseidón era un dios submarinista y prefería mil veces estar en el fondo del mar con sus criaturas marinas, con sus pulpos, con sus ballenas, con sus delfines y sus peces de colores antes que en la superficie. Hubo un tiempo en que salía más a menudo del fondo del mar, pero hace ya tiempo que se niega a salir de su palacio submarino.

Un día subió a la superficie para caminar un rato por la playa y vio una familia disfrutando de un picnic de primavera en la arena. Poseidón se sintió contento de ver a la familia pasándoselo bien, lo malo vino después. Cuando la familia terminó su picnic, dejaron todos los restos en la playa, no recogieron las botellas de refrescos vacíos y dejaron por la arena un montón de plásticos. Entonces Poseidón se enfadó. Se enfadó mucho.

Se subió a su caballito de mar y volvió a su palacio submarino. Allí cogió su tridente y empezó a remover las aguas, como si estuviera removiendo un plato de sopa. Entonces el mar se embraveció, las olas eran gigantes y comenzó una gran tormenta. Eso hizo que todas las personas que estaban disfrutando de su día de playa tuvieron que salir corriendo y marcharse a sus casas porque el mar y la playa se habían convertido en lugares peligrosos.

Y es que a Poseidón no le gusta nada que los humanos dañen a sus criaturas marinas o ensucien sus playas. Por eso ya nunca sale de su palacio submarino, así que si alguien quiere hablar con el dios de los mares, tiene que bucear hasta encontrarle. Y, a veces, muestra su descontento con la gente, removiendo las aguas con su tridente. Son esos días, en los que es mejor no acercarse a la playa.

Así que ya sabéis, no tiréis la basura en la playa, que Poseidón se enfada.